Consiste en un espacio para favorecer la regulación sensorial y emocional que ya está operativo.
El 15 de octubre de 2026, la Facultad de Veterinaria (FVET) volvió a hacer historia al inaugurar la primera Sala de la Calma de la Universidad de la República (Udelar). La iniciativa surgió de Rosemary Rivero, docente veterinaria de FVET que transmitió una inquietud a raíz de su experiencia, para presentarse a proyectos financiables de la Udelar. Si bien recibió una buena valoración por parte de quienes evalúan los proyectos, no logró el financiamiento y el equipo de Decanato decidió realizarla con fondos propios.
La Sala de la Calma – Espacio Mymba («animal», en guaraní) parte de la construcción colectiva, siendo un lugar para favorecer la regulación sensorial y emocional destinado al público en general. Las personas con neurodivergencias que utilicen el collar de girasoles como símbolo de una discapacidad o condición no visible tendrán prioridad de uso.
¿Quién pueden usar la sala?
-Estudiantes de la Facultad de Veterinaria.
– Estudiantes de UTU.
– Funcionarios/as TAS y docentes.
– Infancias y equipos del Centro Siempre y Salas recreativas.
– Usuarios/as del Hospital Veterinario.
– Personas ajenas a la institución que se encuentren desarrollando actividades en la misma.
– Funcionarios/as del PIM.
Las palabras de bienvenida en la inauguración estuvieron a cargo de Patricia Manzoni, asistente académica de FVET y miembro del equipo interdisciplinario involucrado en la transformación de un box estudiantil en la actual Sala de la Calma, los procedimientos, las formas de uso y todas sus implicaciones. Contamos para la ocasión con la presencia del decano de Facultad de Ciencias, Juan Cristina y su asistente académica Lucía Monteiro.
En esta instancia participó Claudia Cravea, directora del Colectivo Aletea orientado desde 2017 a la inclusión de personas autistas a través de proyectos de formación, recreación, deporte y apoyo a las familias, haciendo hincapié en la trascendencia que tiene el acompañamiento de las familias en las trayectorias educativas. «Estar hablando sobre autismo en una institución de nivel terciario es un paso enorme, la mayoría de las personas autistas no terminan la secundaria«, explicó Cravea. Además enfatizó en la importancia de que los centros estén al tanto de las condiciones específicas que necesita la persona, en caso de ella misma acepte que la familia intervenga.
Desde el Servicio de Inclusión y Bienestar Universitario, nos visitó la directora Myriam De León, señalando la relevancia del acceso a la universidad de personas que hasta hace un tiempo no ocupaban estos espacios. «Crecer en comunidad permite salir adelante. La inclusión en una mirada transversal, atravesamos distintos roles y en esos roles deben estar esas miradas«. De León estuvo acompañada por Natalia de Ávila, quien manifestó el valor de conocer el proceso participativo de la comunidad más allá de las gestiones para replicarlo en otros servicios de la Udelar.
Durante el evento, Cristina Bonifacino, integrante de la Unidad de Gestión Edilicia, transmitió que el proyecto es otro de los esfuerzos que se están desarrollando bajo el ala «habitar la facultad». Vanessa Lujambio, en representación del Servicio de Orientación Psicopedagógica, relató que el edificio Aulario donde se encuentra la Sala, se convierte habitualmente en un espacio de espera por parte de estudiantes para ser llamados/as alfabéticamente en un examen. «La Sala de la Calma posibilita ubicar situaciones que se atienden frecuentemente y suceden en ese espacio de espera».
Cada vez se diagnostican más personas adultas dentro de las neurodivergencias, como el caso de Tabaré Lezama, funcionario de FVET y estudiante de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. «Para mí fue un despertar enorme. Tengo un grupo de compañeros y compañeras que me apoyan en el trabajo. No esperábamos tener este espacio en tan poco tiempo», aseguró luego de contar los obstáculos que enfrentó junto a su familia hasta tener el diagnóstico.
El decano, José Passarini, calificó la actividad de «movilizadora», afirmando que no pasaría desapercibida para la institución: «Cuando hablamos de una universidad inclusiva, equitativa, libre de violencia, es difícil traducirlo en acciones». Resaltó la importancia de otorgar espacios para que la comunidad de FVET proponga ideas que aterricen estos lineamientos con ejemplos que se hagan a medida, ya que desde la gestión se invierten muchas horas en otras cuestiones que quitan tiempo para crear. «No se nos puede ocurrir todo y por eso es fundamental la participación de personas que viven la institución desde distintos lugares, ajustándonos a una facultad del siglo XXI».
La Sala de la Calma ya está disponible para su uso y la solicitud se realiza en la Unidad de Gestión de Salones y Medios Audiovisuales (UGESA) situada en la planta alta del edificio Aulario. Las llaves también estarán disponibles en la cabina de Sección Vigilancia en Ruta 8 y en el Servicio de Orientación Psicopedagógica. Quien ingrese a la Sala de la Calma, podrá hacerlo en compañía de una persona de su preferencia por el tiempo que necesite.
De interés:
-Presentación de la Sala de la Calma – Espacio Mymba: ¿Cómo fue el proceso? ¿Qué se tuvo en cuenta al diseñarla? – Acceso aquí
-Protocolo de uso de la Sala de la Calma – Espacio Mymba – Acceso aquí