LABORATORIO DE TOXOPLASMOSIS
Universidad de la República -
Facultad de Veterinaria
Departamento de Parasitología
y Enfermedades Parasitarias, Montevideo, Uruguay
TOXOPLASMOSIS EN LA MAJADA
La toxoplasmosis es la primera o segunda causa en
importancia, de aborto ovino de naturaleza infecciosa, junto con el aborto
ovino viral o enzootico (este último no diagnosticado en nuestro país). Las
pérdidas pueden ir desde el 1 – 2 al 40% de las gestaciones. Provoca además
reabsorción embrionaria, dejando ovejas aparentemente “falladas”. También
ocasiona nacimiento de corderitos enfermos que mueren a los pocos días. Se
explica la transmisión de la enfermedad, y se recomiendan precauciones para
evitarla
El ciclo biológico
La infección toxoplásmica es
muy frecuente en todos los animales domésticos y silvestres y en el ser
humano, en todos los países del mundo. Sin embargo, habitualmente no se
manifiesta enfermedad. Una de las excepciones es el daño experimentado por
los fetos cuando son invadidos, luego que la madre se infecta durante la
gestación.
La causa es un pequeño organismo
invisible a simple vista, llamado Toxoplasma
gondii.
Una de las formas de vida de
este protozoario, se encuentra en la carne de los animales. Se llama “quiste
toxoplásmico”, y contiene desde unos pocos hasta cientos de miles de
toxoplasmas, aunque estos cúmulos también son microscópicos. Aunque no
sobreviven si la carne es asada o cocida a fondo, tienen la peculiaridad de ser
resistentes a los jugos digestivos, de manera que cuando un gato, un perro o el
hombre se alimentan con carne con Toxoplasma
insuficientemente cocida, contraen la infección.
Cuando un gato caza y come
roedores o pájaros, o se alimenta de restos de carne cruda, el Toxoplasma se reproduce intensamente
en su intestino. Generalmente no le ocasiona
síntomas, pero al cabo de unos días, eliminará
con sus materias fecales muchos millones de nuevas formas de vida microscópica
de Toxoplasma, llamadas “ooquistes
toxoplásmicos”. Esta es otra de las formas de vida de Toxoplasma, y es precisamente la que infecta a los ovinos. Los
ooquistes son resistentes al agua, al frío, al calor intenso del verano, al
pisoteo, y a la gran mayoría de los desinfectantes, ácidos y álcalis. Su mayor
enemigo es la desecación prolongada, por lo que sobreviven mejor en lugares
húmedos y sombreados, pudiendo así perdurar vivos por más de un año. Ingeridos
con las pasturas los ooquistes infectan a ovinos, vacunos y cerdos. En el
establecimiento con lanares el ciclo biológico se cumple muy fácilmente (Figura
adjunta).
La toxoplasmosis en el
ovino

La toxoplasmosis en el ovino
se traduce en perjuicios en la gestación y en mortalidad de algunos corderos
recién nacidos. El único síntoma visible es el aborto, ya que ni la oveja que
haya abortado ni otras categorías ovinas presentan síntomas.
Generalmente los vientres de
uno a dos años son los más afectados por los trastornos reproductivos, dado que
las ovejas más viejas que ya sufrieron la infección quedan protegidas contra
futuras reinfecciones. Los efectos de la infección sobre el feto son variados y
se producen sólo si la madre se infecta durante la gestación, pasando de ésta
al feto. Así, la infección poco antes del servicio tiene poco efecto sobre la
gestación subsiguiente. Las infecciones que suceden antes de 50 días de
gestación, comúnmente causan muerte embrionaria temprana y reabsorción del
embrión, dejando ovejas aparentemente infértiles (“ovejas falladas”). Un feto
ovino de 90 días, que pesa entre 500 y 1000 gramos, rara vez puede morir y ser
reabsorbido sin evidencia, mientras que un feto de 50 días que pesa menos de
100 grs., es probable que sucumba a la infección y quede sin ser detectado. Los
fetos infectados hacia la mitad de la gestación (70 a 90 días), sucumben a la
infección en gran proporción. Pueden ser abortados, pueden morir en el útero,
siendo eventualmente expelidos como fetos momificados; pueden sobrevivir
durante varias semanas, para al final ser mortinatos, o nacer vivos pero
débiles y morir a las pocas horas del nacimiento. Las ovejas infectadas con Toxoplasma durante la gestación avanzada
(desde 110 días en adelante), tienen usualmente una parición normal. Aunque sus
corderos pueden estar infectados, crecerán sin ningún síntoma aparente.
La transmisión
específica en la majada
En estos establecimientos,
los gatos tendrán oportunidad de infectarse más frecuentemente. En efecto, los gatos
suelen comerse fetos abortados y placentas, los que se suman a otras fuentes de
infección: roedores, pájaros, restos de carne de consumo, etc. Así, más gatos
eliminarán luego de algunos días, enormes cantidades de ooquistes toxoplásmicos
que contaminarán los campos e infectarán a la majada. Como estos ooquistes
mantienen su capacidad infectante, importará sobre todo la infección de las
borregas de reemplazo, si son llevadas a estas pasturas luego que entren en
gestación al año siguiente. En cambio, la toxoplasmosis ovina no se transmite
ni del carnero a la oveja, ni de esta a su cordero a través de la leche.
Tampoco se puede transmitir de una oveja que abortó a otra sana, en forma
directa. De modo que la única vía de infección es a través de la ingestión de
pastura, forraje o ración contaminados con ooquistes emitidos por los gatos.
Dispersión geográfica
Desde 1954 al presente, se
han registrado pérdidas reproductivas por toxoplasmosis en majadas en Australia,
Nueva Zelanda, Inglaterra, Escocia, Alemania, Francia, Noruega, Suiza, Egipto,
Canadá, E.U.A y en América del Sur, en Colombia (en un embarque de vientres de
Inglaterra, posiblemente ya infectados), en Brasil y en Uruguay. Seguramente la toxoplasmosis afecta también majadas
de otros países, en los que se ha diagnosticado en el hombre y en otras
especies, pero no en la oveja, por no prestarle atención.
Como las pérdidas
generalmente son discretas, el aborto toxoplásmico se diagnostica mas fácilmente
en establecimientos que llevan registros productivos y en campos de cría
intensiva en los que se aplica una presión de pastoreo importante, y la oveja
al pastar tiene un contacto todavía más cercano con la tierra. Además, en estos
sistemas a veces se complementa con ración, guardada en galpones donde merodean
los gatos y la contaminan con sus excretas.
El diagnóstico de
aborto ovino toxoplásmico
La
oveja que abortó por toxoplasmosis no presenta otro síntoma. Las lesiones de
necrosis toxoplásmica en los cotiledones, tienen el aspecto de puntos blancos
del tamaño de una cabeza de alfiler o menores, y son patognomónicos, por lo que
su valor diagnóstico es muy grande. A veces no son aparentes en la superficie
del cotiledón. En este caso se sumerge el cotiledón en un balde con agua, por
lo que este se esponja, y muestra las lesiones localizadas interiormente.
Se intentará asimismo la
recuperación de Toxoplasma a partir
de muestras refrigeradas (¡no congeladas!) de cotiledones placentarios, o de
cerebro, hígado, bazo, pulmón de los fetos abortados, que no hayan sido fijados
en formol. Pueden usarse órganos que no estén frescos y presenten contaminación
bacteriana, pues en el laboratorio se les agrega antibiótico antes de
inocularlos intraperitonealmente al ratón. Se extrae exudado peritoneal de los
ratones una semana luego de la inoculación, en ocasiones se observa Toxoplasma al microscopio. De lo
contrario, se determinan anticuerpos específicos 4 semanas luego de la
inoculación. Para el diagnóstico también se toman muestras de sangre de las
ovejas que abortaron
Los
títulos de anticuerpos específicos de las ovejas que abortaron por Toxoplasma son sumamente elevados. En la
reacción de aglutinación directa, difícilmente son menores de 1:16.000 en el
momento del aborto o algunas semanas después. Estos títulos no son frecuentes
en los vientres vacíos que se infectaron con Toxoplasma. También se pueden determinar anticuerpos específicos en
los líquidos pleurales o peritoneales de los fetos abortados, porque las globulinas
no atraviesan la placenta ovina.
Prevención
Frente a un diagnóstico
positivo, el tratamiento resulta antieconómico y muchas veces inoperante. Por
el momento, no existe una vacuna disponible. Sin embargo, para impedir que se
reiteren las pérdidas en la parición siguiente, se puede permitir que pastoreen
los vientres de reemplazo en los potreros que pastorearon las ovejas que
abortaron, aplicando la mayor presión de pastoreo posible. Con ello, se hará
efectiva la infección de las borregas con los ooquistes presentes en la tierra,
y de este modo quedarán protegidas contra la toxoplasmosis antes de ser
servidas.